El doctorando en ciencias económicas Matías Daniel Lingua, conduce la Secretaría de Bienestar Universitario y Modernización de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). En un contexto de recortes presupuestarios a la educación superior y a la economía de las familias que no logran mantener completamente a sus hijos en la universidad, los proyectos para el bienestar y permanencia en la institución toman una mayor importancia.
Lingua señala lo complicada tarea de redistribución de los recursos de la universidad para poder seguir garantizando el acompañamiento que vienen realizando en estos tiempos. Adelanta que proyecta un crecimiento en la cantidad de raciones del comedor universitario, que se apoya en un proyecto de renovación del espacio, que incluyó la cocina y contratación de personal. Cuenta también que tienen en mente crear otra residencia universitaria, además de la inaugurada en febrero de 2025. Todos estos proyectos se llevarían a cabo “a pesar de “un contexto de restricción en el presupuesto”.
— Según el reciente informe de la Defensoría del Pueblo de Córdoba el perfil de consumo más bajo de un estudiante ronda los 560 mil pesos. Este perfil contempla un estudiante que almuerza todos los días en el comedor universitario y vive en una residencia estudiantil que además utiliza la obra social PASOS. Pero el comedor sólo sirve 3000 raciones al día, para una cantidad aproximada de 180 mil estudiantes, ¿Cómo se enfrenta esta problemática? Teniendo en cuenta que la universidad también está enfrentando una crisis presupuestaria.
— Nuestra política del comedor es una de las más importantes. Implica que nosotros becamos 100 % a muchos estudiantes que lo necesitan, vienen a comer al comedor sin tener que pagar nada y a todos los demás que vienen pagando. Eso que pagan es un valor mínimo que corresponde a una parte del costo total. Además todos los días becamos a más de 2500 chicos brindándoles un menú rico, nutritivo y saludable por 2500 pesos. Toda la otra parte del costo la asumimos nosotros como una forma de becar y apoyar a estudiantes. Esas personas que pagan no son considerados “becarios”. Los becarios son solamente quienes comen sin tener que aportar nada.
Además de esa política, que venimos implementando en la universidad, agregamos una sede nueva, y estamos armando un proyecto para aumentar las raciones, hicimos cambios en la cocina, incorporando personal y mejorando las instalaciones. Tenemos un proyecto muy ambicioso que consiste en mejorar el comedor para incrementar esa capacidad de producción que permita que más estudiantes puedan acceder a esa política.
— ¿Consideras que el aumento de presupuesto para la educación superior en el presupuesto para 2026 presentado por el Poder Ejecutivo es suficiente para mantener todos los programas?
— Efectivamente el gobierno nacional mandó un presupuesto para los gastos de funcionamiento y nosotros con los recursos que genera la universidad sostenemos toda la política de inclusión. Esa política de inclusión es muy importante. De hecho se lleva el 30 % del presupuesto de gasto de funcionamiento de toda la universidad e implica el apoyo a todas las actividades de bienestar que nosotros tenemos.
Todos estos trabajos son realizados en un marco de limitación presupuestaria. Limitación que no sólo es compleja para los salarios docentes y no docentes, sino también que no hay incrementos significativos para gastos de funcionamiento. De hecho el proyecto que mandó el gobierno nacional para el año que viene no actualiza ninguna partida, ni respeta la ley de financiamiento que se aprobó.
— Los salarios de las familias no se están recuperando después de la desaceleración de la inflación, por lo que mantener a un hijo que estudia en la universidad se vuelve casi imposible. ¿Hasta qué punto la situación económica de las familias cordobesas afecta el ingreso y permanencia de los estudiantes en la universidad? ¿Existen nuevas medidas para combatir esta problemática en la Universidad Nacional de Córdoba?
— Después de muchos años de trabajo logramos abrir la residencia de la UNC con lugar para 120 chicos que vienen del interior y que se pueden alojar a un costo bajísimo en la universidad. Solamente le pedimos el aporte de las expensas. Es otra de las políticas que asume la universidad, como una cosa muy nueva, sumado a todo un cambio de reglamento de becas que no venía modificándose desde los años 80. Le dimos mucha más flexibilidad y la posibilidad de que mejoren todos los mecanismos de becas, incrementando la cantidad de meses que pagamos y contribuyendo con ayuda económica. Son una serie de cosas que implican que hayamos ampliado la política de bienestar, también mejorando las cuestiones vinculadas a las disciplinas deportivas, mejorando las instalaciones y demás. Eso, junto con muchas cosas más son las políticas de contención, inclusión y permanencia que estamos brindando a los estudiantes,
Nuestro plan es seguir incrementando estas políticas, sumando una nueva residencia, un objetivo que tenemos para el futuro porque sabemos que con las cosas que hacemos, si bien nos cuesta mucho como universidad, siempre son insuficientes. Siempre hay posibilidad de que más estudiantes puedan venir para aprovechar estos beneficios, por lo que tratamos de ampliarlos. Tenemos también las becas de jardín Deodoro para estudiantes que tienen hijos o niños a cargo, para que puedan estudiar.
— ¿De qué manera afecta la economía de la UNC y de los estudiantes a la finalización de los estudios?
— Estamos generando y viendo cómo somos más eficientes en algunos gastos de la universidad, como seguridad, para poder redireccionar eso en mejorar la posibilidad de dar más ayuda, contención y trabajo. Además de todo esto, trabajamos con un equipo de profesionales que se ocupa de toda la cuestión de acompañamiento de los chicos. Los mismos becarios que reciben alguna ayuda nuestra están con constante seguimiento. No es solamente darle algo, una beca, sino ver cómo están académicamente, más el dispositivo de discapacidad enorme que tenemos para ayudar a los estudiantes que están en esa situación.
A todas esas políticas nosotros las trabajamos y sostenemos. O las sumamos para sobrepasar esta situación y contexto de restricción de presupuesto. Tratando de redireccionar y hacer más eficiente algunos gastos para liberar recursos que nos permitan avanzar en estas cosas.