En octubre de este año el área de estadísticas de la Defensoría del Pueblo de Córdoba realizó un informe sobre los gastos de los estudiantes de la Ciudad de Córdoba, principalmente aquellos provenientes del interior u otras provincias del país durante el mes de agosto. El estudio contempla alquileres, gastos en educación, alimentación, movilización, actividades recreativas, servicios como el de telefonía y salud, entre otras. Sitúa a los estudiantes según su consumo en tres categorías de consumo: bajo, medio y alto. 

El perfil de consumo bajo presenta como característica principal el uso regular de becas y prestaciones de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), como las Becas Nutrirse del comedor universitario, la obra social de la UNC Pasos y el alojamiento en una residencia universitaria. Estos gastos son bajos, por lo que contemplándose junto con movilidad (Boleto Educativo Gratuito) y un plan de telefonía móvil básico, arrojaría una cifra mensual de 564 811 pesos.

El perfil de consumo medio eleva el gasto en relación al alojamiento, alimentación, actividades recreativas, salud y movilización. El perfil de consumo medio vive en un departamento de Nueva Córdoba o alrededores junto con un compañero o amigo, sigue yendo al comedor universitario pero menos días que el perfil de consumo bajo, cuenta con una obra social básica y realiza más actividades recreativas. Los gastos de este perfil son de aproximadamente 928 925 mensuales.

El perfil de consumo alto en cambio es aquel que asiste a universidades privadas, como la Universidad Católica de Córdoba. La movilidad es propia o por medio de privados o aplicaciones de viaje, almuerza en la cantina de la universidad o en su casa y vive solo en Nueva Córdoba. Estas características junto con otras facilidades conllevan un gasto de 2 427 067 pesos por mes.

Gráfico que demuestra los distintos gastos por mes. Elaboración propia según los perfiles del informe del área de estadísticas de la Defensoría del Pueblo de Córdoba

El informe utiliza una canasta básica alimentaria (CBA) de 166 356 pesos por mes, que aunque es similar a la que resulta del informe mensual del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC), parece demasiado baja para suplir los requisitos nutricionales de una persona adulta. 

En relación a la CBA, Pablo Díaz Almada, economista, investigador del Observatorio de Trabajo y Economía y Sociedad (OTES) mencionó que el valor de la CBA no contempla correctamente los requerimientos nutricionales de una persona. Díaz Almada, que además es docente en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), tampoco acuerda con la cifra establecida por el INDEC. Menciona al respecto una investigación en la que un grupo de científicos intentó vivir un mes alimentándose sólamente de los productos considerados para la canasta básica alimentaria. “Tuvieron que abandonar a los pocos días por el hambre y la desnutrición que sufrieron”, concluyó Díaz Almada.

La UNC cuenta con ayudas para aquellos estudiantes de bajo recursos que no tengan posibilidad de una alimentación completa y nutritiva. El comedor universitario sirve 3 000 raciones diarias, número que parece quedarse corto si consideramos que la UNC afirma tener aproximadamente 180 000 estudiantes regulares. Además, como se mencionó anteriormente, la universidad ayuda con alimentos un bolsón de alimentos no perecederos a estudiantes de bajos recursos. 

Hoy muchas familias enfrentan problemas económicos debido a la crisis inflacionaria y a la no recuperación equivalente de sus ingresos. Incluso las familias cuyos hijos presentan un perfil de consumo bajo, no saben si podrán  garantizar la estadía ni el ingreso de sus hijos a una carrera universitaria. 

Con las políticas de desfinanciamiento actuales, la universidad está retrocediendo a puntos no vistos desde la Reforma de 1918, cuando los estudios superiores eran exclusivamente para ricos.

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