El otro lado de la historia

La historia de Pocho, un pueblo que se rebeló tres décadas antes de 1810. Córdoba. Foto: teatro.culturacba.

Ficha técnica:
Título completo: “Los comuneros y Túpac”.
Estreno: 27 de abril de 2021.
Producción: «Compañía 5ncontrato» (Villa Dolores, Córdoba).
Autor y director: Sergio Besso.
Libretista: Sergio Besso.
Género: Comedia musical, humor y drama.
Extensión: Una hora.
Opinión: Muy buena.

Los comuneros y Túpac es una obra que realiza un recorrido histórico tomando como base el “Levantamiento del común”, en 1774. 

Una página poco conocida de la historia, donde un grupo de habitantes de Pocho, en Traslasierra, llevaron adelante una lucha en contra del sometimiento europeo. El resultado fue la firma del primer documento de independencia de Latinoamérica, conocido como el «Pacto de los Chañares».  

El escenario está atravesado por la música, los recitados y el humor. Este último es un rasgo distintivo de Domingo (Federico Lucero), un joven que con su inocencia logra robarse las miradas y risas del público.   

Otro de los personajes es Eusebio (Gonzalo Manzanares), un muchacho pacífico que durante el transcurso de la trama busca apaciguar la tensa relación entre su hermano Cleofás (Nicolás Palacio) y Paco (Santiago Pérez), el único español del grupo.

La obra recupera un acontecimiento histórico planteado desde la perspectiva menos visibilizada, las voces de los nativos americanos. 

El guion deja de lado las narrativas romantizadas que caracterizan a los colonizadores como héroes y seres superiores. Pone en tela de juicio dicha perspectiva e invita a la reflexión de los acontecimientos. ¿Cuáles fueron los fines de la colonización? ¿Cuáles fueron sus consecuencias? ¿Qué tan cierto es el relato predominante de este proceso? 

Además, busca demostrar los daños causados a los pueblos latinoamericanos y realzar el aspecto heroico de aquellos que se levantaron ante la opresión europea.    

Transmite la disconformidad e indignación ante el accionar de los españoles, principalmente a través de la figura de Cleofás, el más revolucionario de los jóvenes, quien acusa: “Lo que hicieron con el Imperio Inca no tiene nombre, y lo volvieron a hacer doscientos cincuenta años después con Túpac Amaru”. 

Buscando desterrar el mito del “descubrimiento” y la “conquista” que suele presentarse con rasgos aventureros y civilizatorios, Los comuneros y Túpac denuncia cuestiones invisibilizadas como: el infanticidio, la mita (sistema de trabajo obligatorio), la esclavitud y demás tipos de violencia ejercidas en América. 

Personalmente, la obra me dejó sorprendido. No puedo negar que la prejuzgué. Dejándome llevar por su nombre imaginé una trama densa, un tanto aburrida. Sin embargo, al presenciarla me ocurrió todo lo contrario. La forma utilizada para narrar los hechos la hace una obra muy dinámica y entretenida. El factor musical, el humor, los toques emotivos y tensos que presenta, son fundamentales para mantener al público atrapado en la narración de los hechos.  

Además, un aspecto a destacar es que, a pesar de contar con una reducida cantidad de recursos escénicos logran sacar el máximo provecho de ellos y contar la historia en profundidad. Una tela con el dibujo de una carreta de fondo, dos percheros con las vestimentas necesarias para representar a diversos personajes históricos y algunos instrumentos musicales le bastan a Los comuneros y Túpac para poner en primer plano un acontecimiento que se encuentra en las sombras de la historia cordobesa y latinoamericana.  

Una obra altamente recomendable para seguir conociendo sobre la historia de la provincia de Córdoba y para cuestionar los relatos predominantes.